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¿Cómo se clasifican las reservas técnicas en el reaseguro?

Introducción

El reaseguro es una herramienta importante para el sector de los seguros, ya que permite a las compañías aseguradoras transferir el riesgo de grandes siniestros a una empresa de reaseguros especializada en asumir ese riesgo. A cambio, la aseguradora paga una prima al reasegurador. Para protegerse adecuadamente contra los riesgos que está transfiriendo, una aseguradora necesita mantener reservas técnicas adecuadas.

¿Qué son las reservas técnicas?

Las reservas técnicas son provisiones financieras que se mantienen para cubrir futuros siniestros y gastos. En otras palabras, son fondos que se reservan para los eventuales costos de las reclamaciones de seguro. Estas reservas son un elemento clave en la estabilidad financiera de una aseguradora y están sujetas a una estricta regulación por parte de los organismos supervisores de seguros.

¿Por qué son importantes las reservas técnicas en el reaseguro?

Las compañías de seguros transfieren una parte del riesgo a través de la técnica conocida como reaseguro. En este proceso, la aseguradora cede una parte de los siniestros o reclamaciones a la compañía de reaseguros. Al hacerlo, la aseguradora reduce su exposición al riesgo, pero sigue siendo responsable de las reclamaciones cubiertas por la póliza.

Para proteger los intereses de la aseguradora cuando cede el riesgo al reasegurador, se requiere que la aseguradora mantenga reservas técnicas. Estas reservas se utilizan para cubrir reclamaciones que puedan surgir en el futuro y para garantizar que la aseguradora pueda cumplir con sus obligaciones contractuales en caso de un evento catastrófico.

Tipos de reservas técnicas en el reaseguro

Las reservas técnicas se dividen en dos categorías principales: reservas para siniestros pendientes y reservas para siniestros liquidados. La reserva para siniestros pendientes se utiliza para cubrir reclamaciones que se presentarán en el futuro. La reserva para siniestros liquidados se utiliza para cubrir las reclamaciones presentadas que están en proceso de resolución, pero que aún no se han pagado.

Reservas para siniestros pendientes

Las reservas para siniestros pendientes se refieren a las reclamaciones que aún no se han presentado, pero que probablemente se presentarán en el futuro. El cálculo de estas reservas se basa en la estimación de cuántas reclamaciones se presentarán y cuánto costará cubrirlas.

Las reservas para siniestros pendientes se calculan utilizando varios métodos, como el método de siniestros acumulados y el método de pérdida de frecuencia y severidad. El método de siniestros acumulados calcula la reserva en función del número de siniestros que se han presentado hasta la fecha, pero que aún no se han pagado en su totalidad.

El método de pérdida de frecuencia y severidad utiliza datos históricos para predecir la frecuencia y la severidad de futuros siniestros. Este método se basa en la suposición de que los siniestros futuros seguirán un patrón similar al de los siniestros pasados.

Reservas para siniestros liquidados

Las reservas para siniestros liquidados se utilizan para cubrir reclamaciones que han sido presentadas pero aún no se han pagado en su totalidad. Estas reservas se deben a que las aseguradoras no pueden cerrar un reclamo hasta que se hayan pagado todas las facturas relevantes.

El proceso de calcular las reservas para siniestros liquidados se basa en la estimación del costo total del reclamo. Esto incluye la estimación de todos los gastos generados por el siniestro, como el costo de la investigación, el costo de los abogados, etc.

En el reaseguro existen dos tipos de reservas técnicas: reservas técnicas brutos y reservas técnicas netas. La diferencia entre los dos tipos de reservas es la inclusión o exclusión de la parte de la aseguradora que ha sido cedida al reasegurador.

Reservas técnicas brutos

Las reservas técnicas brutos se calculan sin tener en cuenta el reaseguro. Este método de cálculo se utiliza para evaluar la solvencia financiera de la aseguradora sin tener en cuenta la transferencia de riesgo que se ha realizado a través del reaseguro. Las reservas técnicas brutos incluyen todas las provisiones para siniestros pendientes y los montos de las reclamaciones que aún no han sido pagadas.

Reservas técnicas netas

Las reservas técnicas netas se calculan teniendo en cuenta el reaseguro. La reserva técnica neta es la cantidad de siniestros y reclamaciones que la aseguradora es responsable de pagar después de que el riesgo ha sido transferido al reasegurador.

Las reservas técnicas netas se calculan restando la cantidad de siniestros y reclamaciones cedidas a la compañía de reaseguros de las reservas técnicas brutos. A este total se suman las provisiones para siniestros pendientes y los montos de las reclamaciones que aún no han sido pagadas por la aseguradora.

Conclusiones

Las reservas técnicas son un aspecto fundamental de la gestión de riesgos en el sector de los seguros y del reaseguro. Estas reservas permiten que las aseguradoras transfieran el riesgo a los reaseguradores, mientras mantienen la capacidad financiera para cubrir las obligaciones contractuales y proteger los intereses de los asegurados.

La clasificación de las reservas técnicas en el reaseguro se divide en dos categorías principales: reservas para siniestros pendientes y reservas para siniestros liquidados. Además, las reservas técnicas se clasifican en reservas técnicas brutos y reservas técnicas netas, según si se tiene en cuenta o no la transferencia de riesgo a través del reaseguro.